Su corazón cedía y cedía hasta costarle respirar. Ya no aflojaba. Cargaba con él a cada lado deseando olvidárselo en cualquier descuido, en cualquier esquina.
Pero NO.
Hasta la brisa más liviana lo hacía reaccionar brotandole sus ojos de mares.
Entonces se detenía y se preguntaba cómo había llegado hasta allí.
Y de pronto... se veía descifrando cada decisión causante de aquel ensanchamiento, tomando conciencia de que ELLA era la ÚNICA RESPONSABLE.
Y seguía caminando.
LOVE•
