Allí donde nunca estuvimos hay más vida. Y es que a veces basta con cerrar una puerta para que otras muchas se habrán. Con un poco de amor, eso si! para que el caminar nos traiga paz a nuestros corazoncitos. Ahora cierro los ojos y siento el aire cálido que me recuerda porque estoy aquí sentadita, tan lejos de ti.
Tu elegiste tu camino,
y ahora... me toco a mi.
Ella me llama valiente.
Yo... sonrio orgullosa.
