En su corazón estoy sentadita en un balcón con un libro lleno de páginas aún por escribir. Lleno de besos y abrazos en futuro perfecto. Lleno de puntos, comas y paréntesis siempre abiertas por sí acaso.
El tiempo se congela hasta la próxima vez, olvidando los intermedios para preguntar por ellos más tarde. Pero mejor no abrir esas puertas para no pillarmos los dedos, o el corazón, o el alma...
Que se queden cerraditas para no atropellarnos y darnos a la fuga.
Así qué amor, quédate aquí, en mis pupilas, bailandome.
Quédate aquí con los ojos erizaditos preguntándome porque la vida es tan puta y se folla las ganas de amarnos.