Estúpida de mi, que excuse tu silencio para evitar que mi corazón no se deslizara entre tus manos.
Y es que cuando no decías nada... hablabas más que nunca.
Maldito silencio cúbrete de valor y háblame! Que yo necesito escucharlo de tu boca, sin filtros. Atropella mis emociones con la realidad que tienes guardada en tu mundo de tinieblas.
Háblame y que tu corazón frío se derrita con el calor de mi alma!
Schsssss... Ahora calla!
Ya comprendí. Adiós