Y vuelvo allí, donde la brisa del mar difumina las luces de la ciudad y se enfocan en cada pestañeo.
Una mujer me sonríe. Ella también vino a este lugar para encontrarse consigo misma.
Pienso en que no llegaste en Septiembre y en que ya no creo en las profecías. Ya se que no estaba preparada y que quizá me enredé en el calor del verano, pero ya tengo ganas de verte...