Llenaba sus bolsillos de recuerdos para luego, hacerlos rebotar contra las nubes. Sus pies no alcanzaban el suelo y siempre acababa por tropezar. Pero aún inmersa el el vacío ella no paraba de soñar.
P.D: Nos vemos allí, entre tus brazos y los míos amor mío. Buenas noches.