Lobo feroz, acechándome.
Tu mirada se cuela bajo mis vestidos.
Ansias deborarme y robarme el alma.
Pero YO, poderosa, firme,
vuelo sobre TUS SOMBRAS,
mientras tu
aúllas desprotegido.
Me suplicas clemencia,
y yo... mirando para otro lado,
te piso fuerte,
sentenciándote contra el suelo.
Sangre fría...
De tanto desamor
de tanto lobo que aúlla.
Y por las noches...
Quédate ahí,
tras la luna,
que no te vea asomarte.
