En mi garganta un nudo,
en mi cabeza, tu recuerdo
y en tu corazón...
en tu corazón un pedacito de hielo.
Odio que todo me recuerde a ti.
Niño ingrato, otra vez tu en mi cabeza...
Y si... ya va siendo hora de reconocer que quizá este enamorada.
Y como siempre, tu... ajeno a todo esto.
Hoy me dijeron que eras la musa de mis poemas.
Tan cierto...