Rey gato
Rey luciérnaga
Rey fosfato
Así lo llamaban.
Paseaba por su reino de cristal posado en las nubes. Firme y elegante, a su paso, las paredes de aquel reino laberíntico se desvanecían. Desde allí observaba a los habitantes de aquel mundo. Su mundo, pero que tan poco le pertenecía. Mandaba presentarse ante él a todos aquellos quienes fueran mínimamente felices. Y es que el no soportaba las sonrisas, y el más mínimo gesto de cariño o empatía lo hacia enfermar.
Cubiertos en blancos ropajes, se arrodillaban ante el. Y con el miedo clavado en los ojos levantaban la cabeza suplicándole clemencia. El los miraba fijamente y les robaba el alma sin piedad. Y es que en el reino del rey luciérnaga nadie tenía derecho a ser feliz.
