Y aunque estaba acompañada, dormía sola.
Pues así me sentía... Sola.
Tus caricias incomodaban mi piel,
tus besos eran rechazados por mis labios
y tu presencia, en esa cama fría,
inundaba mi cuerpo de escalofríos.
Yo me levantaba con cualquier excusa para aliviar aquella incomodez que sentía mi cuerpo.
Algo en mi había cambiado.
Ya...
Ya no te quería.